lunes, 6 de enero de 2014

Carta

A mis amigos por carta. Mis anónimos salvadores.

Cuando el mundo ennegrece
y se hace trizas
me salva que estés del otro lado.
Abrir la puerta y encontrarte:
contenida, fugaz, cálida,
en la tinta azul que enmudece los dolores,
en la piel transparente que se ofrece plegada,
en la jaula transgredida y transgresora
de un sobre sin membretes
inseguro en su vuelo hasta mis manos.
Con esta impaciencia incontenible
aguardo tu voz...
                           del otro lado.
(marzo de 1991)


Ansiedad de encontrar

2 comentarios:

  1. Tal vez no sea adecuada ni oportuna mi pregunta, pero ¿alguna vez tuvo el hábito de escribir cartas ? No una carta ocasional, ni mucho menos oficial,o formal sino una seguidilla de ellas y personales.

    ResponderEliminar
  2. La pregunta es pertinente, Iris. Verá, desde mi adolescencia he cultivado la literatura epistolar (¿suena rimbombante?). Ella me ha permitido forjar amistades. Algunas no trascendieron las misivas (lo digo en el sentido que no pasaron al mundo real aunque no por eso son menos amistad en mi corazón) otras, traspasaron sobres y papeles para ser palpables. Este escrito en particular, se refiere a una época en que me carteaba (¡qué antigüedad!) con amigos de La Plata, Buenos Aires y Mendoza. Siempre esperaba que detrás de la puerta me recibiese un sobre cuando volvía de la Universidad. Ahora, en tiempos de mails y redes sociales, es complicado (y raro) recibir cartas de "carne y hueso".

    ResponderEliminar

Linkwithin




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...